La leyenda de los nueve libros
La cuentan Dionisio de Halicarnaso y Aulo Gelio. Una mujer extranjera llegó ante el rey Tarquinio con nueve libros de oráculos y pidió por ellos una suma enorme. El rey se rio. Ella encendió un brasero, quemó tres y pidió el mismo precio por los seis que quedaban. El rey volvió a negarse; ella quemó otros tres y repitió la cifra. Inquieto, Tarquinio consultó a los augures, que le dijeron que pagara. Compró los tres últimos al precio de los nueve, y la mujer desapareció.
Las fuentes no coinciden en todo, y conviene decirlo. Dionisio y Gelio hablan de Tarquinio el Soberbio, el último rey; Varrón, según Lactancio, de Tarquinio Prisco, y da el precio: trescientas piezas de oro. Gelio la llama solo «una anciana desconocida»; la tradición posterior la identificó con la sibila de Cumas.
Lo que sí es historia
Roma guardó durante siglos una colección de oráculos en griego, en una cámara bajo el templo de Júpiter en el Capitolio. Ardió en el incendio del año 83 a. C., y el Senado reunió una nueva colección buscando versos en Italia, en Eritrea y en otras ciudades. Augusto, como pontífice máximo, mandó quemar más de dos mil libros proféticos falsos y guardó los Sibilinos en dos cofres dorados bajo la estatua de Apolo en el Palatino. El poeta Rutilio Namaciano acusa al general Estilicón de haberlos quemado a principios del siglo V [NV].
Los Libros nunca se abrían por curiosidad. Según Dionisio, Tarquinio nombró a dos ciudadanos ilustres para custodiarlos; en el año 367 a. C., cuenta Livio, el colegio subió a diez, cinco patricios y cinco plebeyos, y más tarde llegó a quince [NV]. Se consultaban por decreto del Senado, casi siempre ante un prodigio o una crisis. El caso más famoso: con Aníbal todavía en Italia, los guardianes encontraron un verso que pedía traer a Roma a la Madre del Ida, y Roma trajo a la diosa Cibeles. Poco después, Aníbal dejó Italia.
Fuentes
Cada dato lleva su fuente. Los enlaces abren en otra pestaña.
- Dionisio de Halicarnaso, Antigüedades romanas IV.62 · Nueve libros, dos quemas, el mismo precio, los dos guardianes y el incendio del Capitolio.
- Aulo Gelio, Noches áticas I.19 · «Una anciana desconocida» y Tarquinio el Soberbio.
- Lactancio, Instituciones divinas I.6 (cita a Varrón) · La versión de Varrón: Tarquinio Prisco y trescientas piezas de oro.
- Suetonio, Vida de Augusto 31.1 · Más de dos mil libros quemados; los Sibilinos bajo Apolo Palatino.
- Livio, Historia de Roma VI.42 · Diez guardianes, cinco patricios y cinco plebeyos.
- Livio, Historia de Roma XXIX.10 · El verso de la Madre del Ida.
- Wikipedia, «Sibylline Books» [NV] · El paso a quince guardianes (fuente secundaria).
[NV] = por verificar: no pudimos consultar la fuente directamente o las fuentes no coinciden. Lo dejamos señalado hasta confirmarlo.